Nació el 26 de mayo de 1910 en Veguillas de la Sierra una pequeña y población turolense que en aquella década sufrió un descenso demográfico importante. La familia de Secundina fue una de las muchas que emigraron para superar las dificultades económicas, propias de un donde predominaba una economía agrícola de subsistencia. A los trece años trabajaba en una fábrica de bolos del popular barrio barcelonés de Gracia y posteriormente, como tejedora a mano, en la empresa Can Pich y Aguilera. Fue en este ambiente fabril donde entró en contacto con el sindicalismo de clase, vinculándose a la UGT de forma muy comprometida, lo que le llevó a asumir responsabilidades orgánicas, al formar parte del comité que se formó en la empresa durante la guerra de España.
Cuando las tropas rebeldes se aproximaban a Barcelona, junto a su compañero Rafael Laborda Salazar y su hijo, tomaron el camino de la Retirada cruzando la frontera en el mes de febrero de 1939 por Puigcerdá, hacia la estación de La Tour de Carol, para ser trasladados al departamento de Eure (Normandía)ç. Según explicó Secundina, permanecieron alojados en una antigua prisión y tras la invasión de los alemanes huyeron hacia el sur hasta el departamento del Loire desde donde se vieron forzados a regresar hacia París al ser superados por el avance de las tropas nazis.
En la capital francesa empezaron a colaborar con el grupo de Josep Miret -ex-consejero de la Generalitat de Cataluña- como enlaces en la distribución de prensa clandestina. En enero de 1941 se trasladaron a Orleans donde siguieron con las mismas actividades. Cuando Rafael fue destinado a Bretaña para organizar grupos comunistas (PSUC) con objeto de realizar actos de sabotaje, Secundina quedó sola en Orleans junto a su hijo de nueve años. Poniendo a disposición su domicilio para realizar reuniones de la Mano de Obra Inmigrada (MOI), refugio de ”maquis” de la zona y depósito de prensa clandestina, armas, material de imprenta,…
Rafael fue detenido y encarcelado en el penal de Eysses, donde participó activamente en la insurrección que llevaron a cabo los internos en febrero de 1944 y, una vez fue sofocada, junto a un buen numero de internos de diferentes nacionalidades, fue deportado a Dachau, donde ingresó el 20 de junio.
Secundina, como consecuencia de una denuncia, también fue detenida el 19 de julio de 1944 por la Gestapo y durante dos semanas permaneció en sus oficinas en Orleans, siendo interrogada y torturada bajo amenazas de tomar represalias contra su hijo quien había quedado al cargo de sus compañeros de lucha. A pesar de ello, se mantuvo firme y la policía política no consiguió el propósito de sacarle información comprometida que hubiese puesto en peligro a sus camaradas resistentes. Tras estos interrogatorios, la turolense, quedó en un estado lamentable y fue trasladada a la prisión parisina de Fresnes a principios del mes de agosto de 1944.
El día 15 de aquel mes se formó un gran convoy en la estación de Pantin (este de París) formado por 1654 hombres y 543 mujeres. Hacinados en vagones de ganado, emprendieron un viaje que duró siete largos días por las dificultades que encontró el tren para avanzar ante los ataques de la resistencia y los bombardeos de la aviación aliada sobre las líneas férreas. El día 20 de agosto los hombres fueron desembarcados en el campo nazi de Buchenwald y las mujeres siguieron ruta hacia el de Ravensbrück donde ingresaron el día siguiente. Además de Secundina en este transporte fueron deportados otras dos españolas: Anunciación Iriberri, de Castro Urdiales y Mª Carmen Van Hall, de Alicante. A Secundina le adjudicaron la matrícula 57610, clasificada como deportada política de nacionalidad española.
Según la propia Secundina, en Ravensbruck permaneció pocos días puesto que fue transferida, a principios del mes de septiembre, a Torgau, un kommando dependiente del campo de Buchenwald en las cercanías de la ciudad de Leipzig en el que se fabricaba munición y explosivos. El registro en Buchenwald se llevó a cabo el 19 de octubre y, posteriormente, fue traslada al kommando Abteroda (Turingia) con destino a una fábrica de motores de avión ubicada en una antigua mina de potasa. Aún fue sometida a otro cambio cuando fue trasladada, el 26 de febrero de 1945, al kommando Markkleeberg, también dependiente de Buchenwald donde trabajaba por el día con un pico y una pala y por las noches en la descarga de vagones de carbón.
Ante el avance de los aliados, los nazis evacuaron el kommando donde se encontraba Secundina a mediados del mes de abril, con dirección hacia Checoslovaquia. Durante el trayecto consiguió evadirse junto a otras compañeras y así pudieron contactar primero con unidades del Ejército Rojo y posteriormente con tropas americanas que fueron quienes dispusieron su repatriación a Francia.
En París de nuevo, tras el reencuentro con su compañero Rafael que había sido liberado en el kommando Allach (Dachau), tuvieron que adaptarse al largo exilio al que se vieron forzados los refugiados españoles que veían con desesperación e impotencia la pervivencia del régimen dictatorial en España. Como ya hemos indicado, tanto Rafael como Secundina dieron testimonio de su experiencia en la resistencia y deportación a la escritora Montserrat Roig cuando estaba preparando su obra dedicada a los deportados catalanes y Neus Català también recogió el de la turolense junto al otras mujeres resistentes y deportadas.
El fallecimiento de Secundina se produjo el 13 de mayo de 1998 y sus restos fueron exhumados el día 18 en el cementerio parisino de Père Lachaise, donde reposan también los dec su compañero Rafael, fallecido dos meses después, el 16 de julio. Rafael cuenta en su recuerdo con una Stolpersteine (piedra de la memoria) que se instaló en Girona el 29 de enero de 2018 y Secundina tiene otra con su nombre en la calle de Roger de Llúria, 21 de Barcelona que fue instalada por los alumnos de un instituto barcelonés el 19 de mayo de 2023.
Texto: Juan M. Calvo Gascón